Adicción al móvil en menores: qué es y cómo superarla

¿Nunca os habéis preguntado qué va a pasar con los niños que han nacido pegados a una aparato electrónico? ¿O los adolescentes que no apartan su mirada del móvil? Hoy, yo sí. A la hora del almuerzo, he salido con mis compañeros de trabajo a tomar algo. Me he sentado y he contemplado la escena: las personas, en vez de hablar entre sí, estaban pegadas a su smartphone. Los niños veían dibujos en las tablets profesionales y los adolescentes actualizaban sus redes sociales. Y, entonces, me he preguntado: ¿los niños y los adolescentes de hoy en día tienen adicción al móvil?

 

Es verdad que la adicción al móvil -el miedo a no tener el móvil en la mano o nomofobia- puede ser la enfermedad del siglo XXI. Sobre todo, puede que crezca el temor y la ansiedad por no poder consultar el móvil todo el tiempo que se desea en una generación que ha crecido rodeada de tecnología y con fácil acceso a Internet, tanto en casa como por todo el mundo. Por poner un ejemplo, en España, casi la mitad de los niños entre 11 y 14 años tienen un móvil, según el Instituto Nacional de Estadística.

 

La adicción al móvil entre menores: una realidad latente y en aumento

La compra de un teléfono de forma temprana es una de las causas de la adicción al móvil. Entre los síntomas clínicos más frecuentes para detectar esta dependencia de adolescentes y niños hacia nuestro Smartphone, se encuentran:

  • Uso constante del teléfono móvil en solitario. Los más jóvenes no se separan del teléfono para ir al cine, al colegio o dar una vuelta. Con un teléfono de la marca Apple, la media de consultas del móvil está en 80 veces al día. Con un Android, se calcula que los usuarios tocan 110 veces diarias sus teléfonos inteligentes. Os recomiendo Checky, una aplicación de Google, tanto para Apple como para Android, para saber cuánto tiempo puede gastar un menor -y un adulto también- utilizando el móvil.
  • Incapacidad de soltar el móvil en los planes de grupo. ¿Cuántas veces hemos visto a padres que ponen dibujos en tablets o móviles para sus hijos mientras ellos comen? Es más común de lo que parece. El problema es que ya lo hemos interiorizado como algo normal y no es así.

 

  • Nerviosismo al salir de casa sin el móvil, que se asocia con inestabilidad, problemas para concentrarse o comportamientos más agresivos. Además de esta actitud, el cerebro se ve afectado de múltiples formas por la adicción al móvil. Las constantes notificaciones que llegan a nuestro teléfono, especialmente de las redes sociales, producen una satisfacción inmediata con muy poco esfuerzo, tal y como comenta este vídeo de Asapscience, un canal de ciencia de Youtube. Esta sensación hace que nuestro cerebro reclame, de nuevo, estas estimulaciones.
  • Hipervigilancia del teléfono. Es la llamada vibración o llamada fantasma: la persona piensa que su teléfono vibra o le están llamando, pero sin que suceda en realidad. Esta atención obsesiva puede llegar a modificar hábitos de sueño entre adolescentes que se levantan de la cama y, casi sin pensarlo, miran las notificaciones que han recibido. También existe el síndrome del doble check en el WhastApp: la ansiedad que se genera al ver que se ha leído el mensaje y no se ha respondido. Todo ello puede provocar, a largo plazo, un desgaste emocional importante.

 

La adicción al móvil en menores: cuatro trucos para superarla

Puede que hayas reconocido alguno de estos síntomas en algún adolescente o niño cercano (o incluso lo hayas vivido en tus propias carnes). Por eso, te dejo aquí tres pequeños consejos para atajar o ayudar a superar la adicción al móvil en edades tempranas:

 

  • Ser consciente del problema. Lo principal es ver si tú eres libre con el teléfono o sufres adicción al móvil. Si los niños o adolescentes ven que tú estás pegado al móvil, vas a perder cualquier tipo de autoridad. Para ello, en los últimos años han sacado distintas aplicaciones telefónicas que pueden ayudarte a ver cuánto y cómo utilizas el teléfono móvil. A parte de Checky, te recomiendo dos más: para Android, Quality Time y para iOS, Moment, herramientas que te dan información sobre el uso de datos desglosado por aplicaciones y fórmulas para combatirlo (alertas de uso o periodos de descanso, por ejemplo).
  • Controlar el uso de datos en menores. Se han desarrollado apps para que los padres mantengan un control sobre el uso de tablets y móviles en niños y adolescentes. En concreto, Norton lanzó una aplicación propia (Norton Family parental control) que limita el tiempo que pueden pasar con el teléfono y restringe el acceso a determinado contenido. Funciona bastante bien. Por otro lado, los avisos de las compañías de teléfono, como Yoigo u Orange, sobre los excesos en la factura también sirven para hacerse una idea del uso del teléfono.

 

  • Reducir paulatinamente su consumo. Una vez se sabe cuánto y de qué forma gastan el teléfono, podrías llevar a cabo estrategias para que niños y adolescentes se vayan desintoxicando poco a poco y les quites la adicción al móvil. Más que privarles de su uso, puedes decir que ha de poner el modo avión por la noche, que no ha de usar el móvil cuando vais a restaurantes o cuando tiene algún plan en grupo o que no han de tener activado el doble check.
  • Vivir la vida real. Organizar excursiones a Disneyland, ir a ver espectáculos de danza o teatro, viajar en avión o en barco a parajes insólitos…. La propia vida real supera con creces la virtual. Sólo hace falta que lo recordemos o se la mostremos a esa generación que está acostumbrada a vivir rodeada de tecnología y sufre adicción al móvil.

 

El tema no ha dejado de preocupar y ya se están tomando medidas a nivel global para acabar con esta tendencia. Hace un par de años se lanzó Stop Phubbing, una plataforma creada por el australiano Alex Haigh para luchar contra el phubbing: cuando se ignora a la gente que nos rodea por estar con el móvil, una práctica muy extendida entre los adolescentes. En la página web, se pueden bajar pósteres para los lugares que estén en contra del phubbing o mandarle un email a uno de nuestros amigos que nos ignoran constantemente por estar interactuando con el teléfono.